
Siempre nos esforzamos para que todos los aspectos de nuestros juegos sean justos, pero cuando los jugadores y los juegos alcanzan un nivel de juego profesional, este tema es incluso más importante. Igual que se espera que los deportistas olímpicos y los atletas profesionales cumplan con unos estándares muy altos, en nuestros juegos verificamos todas las cuentas competitivas (a veces incluso más de una vez) para comprobar que no presentan ningún indicio de que se hayan compartido, vendido o comprado, ni se hayan hecho trampas. Si se descubre que se han hecho trampas, la cuenta será descalificada de la competición, e incluso puede llegar a ser vetada.